Las fases de la danza oriental

Sabemos que la danza del vientre es un camino para toda la vida para todas las mujeres que quieran levarla en serio y utilizarla como equilibrio emocional y elemento estructurado de autoestima.
Cuanto al aprendizaje con objetivo profesional, existen algunas fases que deben de ser conocidas.

 

1. Ganas de aprender: Empieza cuando se tiene el primer contacto con la danza y el deseo de aprenderla. En estos momentos, quiere saber todo lo que sabe la profesora y cree que en un mes estará completamente preparada para actuar para los amigos y familia.

2. Desánimo al creer que no va aprender nunca (primeros 6 meses). Aparece junto a las primeras dificultades con los movimientos más complicados que necesitan coordinación específica.

3. Confianza en creer que puede hacerlo (primeros 6 meses). Después de superar el desánimo y seguir con perseverancia sus estudios de danza, nota que con entrenamiento consigue hacer algunos de los movimientos que se había puesto como objetivo.

4. La primera danza para el público: Es el momento más importante. Aquí se define el camino que vas a seguir. Si el publico aplaude y elogia, es posible que se empiece un estado de euforia y se crea que se puede ir más allá.

5. Danza en público con más frecuencia: Una fase muy compleja, pues la bailarina ya piensa que “sabe todo” y que ”tiene mucho lo que enseñar”. Habla demasiado y no escucha a los demás. Empieza una fase de auto-confianza, como una especie de burbuja que puede explotar a cualquier momento. Ella misma se hace una promesa de éxito. Su principal preocupación: EL CACHÉ. Empiezan los problemas con el ego.

6. Problemas con el ego y dificultad en afrontarse a la humildad: Reacciona a los elogios de manera desequilibrada, perdiendo poco a poco la humildad. Es la tendencia que critique a los demás y siéntase mal cuando es criticada. Es en este momento que generalmente empieza a dar clases, sin la preparación adecuada y sin la generosidad necesaria. De esta manera no ofrece a sus alumnas de lo que debería ofrecer .

7. “Síndrome de Estrella”: La peor de todas las fases. El momento negro en la carrera de la bailarina profesional de danza del vientre. Cree que nadie sabe más que ella “todos necesitan aprender”. Es la dueña de la verdad, las opiniones y palabras. No reconoce la palabra modestia y la convivencia social es básicamente relacionado al interés profesional. Muchas veces al ser cuestionada sobre su tiempo de estudios en la danza oriental, hace una relación de todos los cursos de ballet que hizo en su vida y dice. “Trabajo en este mercado hace mas de 10 años”, cuando de verdad empezó los estudios de danza oriental hace dos. Para llenar el currículo, hace una relación de todos los sitios donde actuó incluyendo las fiestas familiares.

8. El éxito no llegó como se esperaba: Es el momento de la duda: ¿¿¿qué hice yo mal??? Estaba segura que este era el mejor camino: ¿¿¿en qué punto del mapa está el éxito tan esperado??? El mapa en la verdad no existe, la bailarina se da cuenta que necesita escribir su propio mapa, si desea seguir.

9. Desánimo con lo que ya sabe: Pasa a notar que siempre hace las mismas cosas, los mismos movimientos, que baila siempre con las mismas músicas. Tiene la sensación que esta parada en el tiempo. Ya no esta contenta con lo poco que se desarrolla y entra en depresión con la danza. En muchos casos, acaba por presentarse solamente para poder sobrevivir y ganar algo de dinero. Es una fase peligrosa, pues la tendencia aquí es “crear” maneras de llamar la atención para la danza, hacer cosas que nadie nunca haya hecho, y que muchas veces atraen a las demás personas y a la prensa. Una falta de respeto a la cultura y al arte. Una fase donde se buscan atajos.

10. Dejar de aprender: Además del aburrimiento de tener que presentarse siempre con la misma música, las mismas ropas (pues parece que la creatividad ya no existe), ahora parece que encima no existen fuentes confiables de conocimientos para adquirir. La solución es mantener la danza como fuente financiera, por más complicado que parezca el tema. Y la principal preocupación es “tengo que subir mi caché… pues ya hacen cuatro años que trabajo como profesional”.

11. Indecisión sobre los objetivos personales: Empieza la duda: fue realmente el camino acertado el que he escogido. Cree que ya aprendió todo lo que podía. Pero aun así la cuestión “ser una estrella” o “ser una farsa” tiene un gran impacto emocional.

12. Decisión de buscar nuevas fuentes: Si consigue superar la anterior fase, empieza un nuevo camino, con ideas, creatividad y aparecen posibilidades que antes parecían obscuras.

13. Necesidad de reconocimiento: Empieza a creer que nadie en todo este periodo de su carrera, supo reconocer su valor y todo lo que aprendió durante años. El mundo no la comprendió y no reconoce su talento.

14. Maduración y respeto por el arte (10 años): Es el momento en que se consigue el primer estadio de sabiduría. Se da cuenta que todavía no aprendió nada de lo que existe en esta rica cultura y empieza a respetar mas su cuerpo y el aprendizaje. Nota que el camino es mas largo de lo que imaginaba y ahora sabe que es para siempre. Ya hace parte de su vida convivir con el aprendizaje con la danza. La humildad vuelve a aparecer y se hace difícil la convivencia con principiantes en fase de desequilibrio con el ego.

15. Busca incesante de nuevas fuentes y maneras de bailar: El placer ahora, más que nunca, está en el descubrimiento de lo que durante años estuvo oculto: El conocimiento. Encuentra las respuestas para muchas actitudes de antes y siéntese mejor con todo que tiene contacto, pues ya tuvo la oportunidad de sentir y compartir personalmente en el pasado.

16. Equilibrio artístico y definición de método de enseñanza: Ya no hace tanta diferencia como los otros piensan ni como el mercado reacciona a sus convicciones. Desarrolla su trabajo buscando siempre nuevas maneras para mejorar sus métodos de enseñanza, compartir todo lo que aprendió. El aprendizaje y perfeccionamiento importan mucho ahora.

17. Especialización en bailes folklóricos y preocupación con la imagen (15 años): Empiezan a hacer parte del currículo bailes folklóricos árabes, siempre relacionados con un amplio conocimiento de cada tema. Su nombre empieza a ganar destaque en el mercado de danza y aumenta la credibilidad y desarrollo de un trabajo serio. Empiezan las invitación para los talleres en otras ciudades y países.